Conversar con un filósofo suele ser una agradable experiencia. Los filósofos son interlocutores amenos. Les gusta explicarse, son oyentes atentos, argumentan con placer y no temen a réplicas que puedan desmentir sus afirmaciones. «Adelante, ¡contradÃgame! », dice el filósofo alemán Hans-Georg Gadamer, para el qu