Hoy todo parece salirle mal a Maya. Poco a poco, la pequeña liebre ha ido acumulando estrés y ha acabado perdiendo los nervios delante de todos. Pero ahora ya no puede volver atrás ni cambiar el pasado: solo puede pensar en lo ocurrido una y otra vez, una y otra vez… ¡Y querría desaparecer!
Es fácil ver los problemas como una negra montaña, pero a veces solo son una pequeña piedra en el camino.