Las huellas de la infracción a la ley marcan la personalidad de los niño la Justicia las pone en evidencia... la educación tiene que contar con ellas! Los niños dejan huellas..., muchas huellas. Pero al mismo tiempo hemos dé preguntarnos si las han dejado sobre superficies limpias... o más bien el camino que les dejamos estuvo enmarcado en un laberinto de dudas, de responsabilidades olvidadas, de intereses maltrechos, de justicia para criminalizar pobrezas, de "derechos torcidos", de adultos que les impiden crecer COMO personas y como ciudadanos. Los niños tienen que vivir muchas situaciones: de la ciudad que los rechaza, de caminos equivocados, de valores no aprendidos, de familias desintegradas, de almas y cuerpos violados, del Estado enceguecido y del cielo encapotado... Pero también: de superación lograda, de justicia "justa", de responsabilidad ante la vida, de horizontes abiertos, de luz educativa mostrando un nuevo camino, y de sentirse acompañados ahora por su familia y la renovada sociedad que los recibe. ¡Qué alegre es un laberinto cuando se encuentra la salida! ¡Qué hermosas las huellas cuando se marcan en la arena limpia de la Vida!