En ciertas ocasiones la vida se dispara y nada vuelve a ser lo mismo. Algo así le sucedió a Palmira, una revolucionaria caribe que no dudó en arriesgar la vida por su pueblo. Fue en el tórrido verano de 1957, momento crucial en la atormentada historia del Manglar, una pequeña isla tiranizada por Majá de Santa María, cacique.