JUAN FELIPE LEAL / EDUARDO BARRAZA
En 1902, cuando se colocó la primera piedra de la columna de los héroes de la Independencia, el México porfiriano de estilo y gusto tan afrancesados veía crecer una vez más un entretenimiento todavía novedoso, el cinematógrafo nacido en París, en 1895. En aquel contexto un pionero francés, Carlos Mongrand, hizo una verdadera profesión de sus actividades como exhibidor. A las artes del ilusionismo y la prestidigitación Mongrand sumó el arte de las relaciones públicas, y con ellas y sus equipos a cuestas venció la orografía mexicana.