En todas las circunstancias de la vida y en todo momento está presente la canción de los ángeles. Es bella, interminable, jubilosa y terrible. Será cantada de todas formas, cantemos nosotros o no; pero imagínese la sensación de entrar en armonía angelical y ser cautivado por su poder y majestuosidad. Esto es lo que los ángeles nos invitan a hacer. Anhelan enseñarnos su canción, para que con ellos podamos cantar el himno de alabanza al glorioso universo y a su Creador.