Aquiles no sólo era un valiente héroe, era el más grande de todos: se enfrentaba sin miedo y con gran coraje a los troyanos. Uno a uno los vencía en el campo de batallaÉ pero su fama hizo que se olvidara de los consejos que su madre le había dado y ese fue el principio de sus desgracias. Pronto llegaría el momento de enfrentar el destino que había evadido durante años.