nttttt Poeta personalísimo, Antonio Gamoneda ha ido demostrando en cada libro su propósito de adentrarse en territorios que bordean los límites de la experiencia, que se sitúan en esa zona sólo inteligible desde el lenguaje poético, capaz de convertir los enigmas en realidades comprensibles.u00a0nu00a0Cabe leer Arden las pérdidas como un relato refluyente de lo que ya no es (la luz de la infancia, el amor, la ira y los rostros del pasado...), de lo perdido y olvidado que, sin embargo, aún arde y se afirma luminoso y cruel en la inminencia de su desaparición. El aparente hermetismo del relato se abrirá con sólo advertir que los símbolos son u2014fueronu2014, simultáneamente, realidades.nu00a0La visión de lo perdido y olvidado es también conciencia existencial, conciencia del tránsito soportado para ir de la inexistencia a la inexistencia. Ya en la u00abclaridad sin descansou00bb de la vejez, es dado contemplar la gran oquedad, conocer el error en que, incomprensiblemente, u00abdescansa nuestro corazónu00bb.ntttt