Arturo encuentra en el prado, cerca de la casa de sus abuelos, un huevo abandonado. Emocionado lo lleva a casa y, allí, sus abuelos, sus padres y el primo Eugenio arman un gran alboroto. Es posible que Arturo, con su hallazgo, haya resulto el misterio de «qué fue primero, ¿la gallina o el huevo?».