Aparece en escena con el porte enjuto y la expresión melancólica. Toma su guitarra y se apresta a dibujar el infinito con las alas del verso encabalgado a la noche. Todavía canta 'Al alba' y logra que el auditorio se estremezca. Huye de la artificiosidad y elige la canción como forma suprema de conocerse a sí mismo, de cavilar y de alcanzar la belleza. También pinta, hace cine y escribe poemas, ámbitos de expresión que revelan su inquietud artística 'a la maniera' de uno de esos artistas del renacimiento.