El Acta Constitucional de la Federación Mexicana del 31 de enero de 1824 y la Constitución Federal de 4 de octubre del mismo año representan un momento crucial en la historia constitucional y política de nuestro país, tanto por su carácter fundamental como por la supervivencia teórica y dogmática de muchos de sus preceptos que aún se mantienen vivos en nuestro pacto constitucional