Recibida la misión de destruir a la Quimera, monstruo mezcla de león, cabra y serpiente, Belerofonte acudió a Atenea, diosa delas artes, quien le dio una brida de oro para domar a Pegaso, el caballo con alas, el único ser que podría ayudarlo. Con éste como aliado, logró introducir un pedazo de plomo en la boca del monstruo y darle muerte.