Bernini fue un escultor convertido en arquitecto que transformó la arquitectura en escultura, dando al rostro de Roma los acentos de un rigor tumultuoso en el que el universo del barroco se condensa y dispersa. Es justamente este movimiento el que recupera Franco Borsi con su propia escritura. La obra incluye igualmente una lista ilustrada de las obras, una cronología y una bibliografía.