El lector tiene en las manos un gran poema épico compuesto en el siglo xn, en los albores mismos de la literatura española. Es, de hecho, la primera obra poética en lengua castellana que se ha conservado entera. Sabemos que hubo otros poemas épicos castellanos compuestos desde, al menos, el siglo pero han desaparecido dejando sólo huellas en las crónicas de la época, las cuales, para fortuna nuestra, solían intercalar en prosa pasajes enteros de esas epopeyas.