En la Edad Contemporánea, los carlistas han representado a una importante parte de la sociedad española, incluso hasta fechas tan cercanas como la Transición Democrática, y su huella en nuestra historia todavía permanece inmutable, aunque, quizás, difuminada por otros hechos de alcance más reciente. Su movimiento político lo abarcó todo, siendo una concepción de vida enfrentada a otras en surgimiento, por lo que tras la bandera carlista y su sencillo lema -Dios, Patria, Rey y Fueros convergieron numerosos españoles descontentos, con intereses dispersos y motivaciones múltiples.