El desánimo anida en el corazón de Saki. A sus 17 años se siente inmersa en la tristeza y la apatía sin ningún motivo aparente. Sus padres, desorientados, recurren a Takumi, el maestro de tiro con arco que convertirá este noble arte en una enseñanza vital para la joven.
Cada flecha supondrá para Saki una profunda reflexión, que la llevará a encontrar un sentido a sus incertidumbres ante la vida para así hacerse “fuerte como el roble y flexible como el bambú”.