La ciencia a la luz del misterio o La larga siesta, como también podrían haberse titulado estas contemplaciones especulativas en torno al tiempo y su aparente elasticidad, la música y el arte en general, es un ensayo en el más digno sentido de Montaigne, pues en él Víctor Nubla reflexiona sobre sus cosas -en especial sobre la música-, y por lo tanto sobre sí mismo, a menudo "por el aspecto más inusitado".