Otra manera de entender cómo se construye el conocimiento. Una defensa de la ciencia abierta y participativa que recupera el papel de amateurs, ciudadanos y activistas en la investigación.
La ciencia no solo se construye en laboratorios: también avanza gracias a quienes se atreven a investigar desde fuera de sus instituciones.
Durante siglos hemos establecido una frontera aparentemente clara entre los expertos que producen conocimiento y quienes simplemente lo reciben. Pero ¿es el científico profesional el único capaz de contribuir a nuestra comprensión de la realidad?
Antonio Lafuente recupera la historia de los amateurs, ciudadanos y activistas que, sin pertenecer necesariamente a las instituciones científicas, han realizado aportaciones decisivas a la producción y circulación del conocimiento. Desde quienes participaron en los espectáculos científicos de Feijoo y Buffon hasta las movilizaciones contra los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, numerosos actores olvidados han contribuido a transformar nuestra manera de comprender el mundo.
Sus historias permiten al autor cuestionar la división entre expertos y profanos y proponer un modelo diferente de investigación basado en la participación y el conocimiento compartido.
Una defensa de una ciencia más abierta, participativa y común, donde producir conocimiento vuelva a ser una tarea verdaderamente colectiva.