Pocas responsabilidades demandan más del médico que revelar malas noticias al paciente; esto exige sensibilidad, gentileza, sinceridad y disposición para estar accesible y ser afectivo. Hacerlo adecuadamente puede facilitar la adaptación del paciente a su situación por medio del alivio de la incertidumbre en la terapéutica misma y de la aclaración de lo que se debe enfrentar. Esta edición emana de la publicada por World Health Organization. Division of Mental Health.