En un ensayo provocador e irónico, que tiene como fondo la histórica polémica entre Habermas y Luhmann, Norbert Bolz dibuja los rasgos principales de este mundo-comunicación, del mundo-mediático: el dinero, el poder, el derecho, la prensa, la televisión, Internet... Un mundo que no tiene necesidad de lenguas, y cuyo símbolo técnico es el teléfono celular.