En esta obra se perfila una concepción del derecho que intenta superar las líneas del jusnaturalismo tradicional y de aquellas teorías que se han limitado a una presentación lógico-abstracta de la materia jurídica. Para ello, partiendo de la historicidad propia de la vida humana y de sus realizaciones culturales, se insiste en los datos provenientes de la vida social y del mundo de los valores.
Si las normas son juicios cuyo objeto hallase constituido por conductas humanas, la referencia a los valores resulta ineludible, toda vez que los diversos comportamientos extrañan una elección entre distintas posibilidades ofrecidas a la acción y, por consiguiente, una evaluación de ellas. El hombre es concebido como un ser valorante. El comportamiento humano, la norma y los valores constituyen, para el autor, niveles inescindibles de una única experiencia jurídica, de la cual ninguno puede ser excluido.