A Tedi López Mills le fue dado remontar varios ríos, que son uno, en este ejercicio caudaloso llamado {Contracorriente}, agua quebrada por el braceo de una poesía tenaz, tensa en su poder significante y suelta en sus ondulaciones. La voz que habla en este libro propone el agua como una devoción y un espejo. Y entre la voz que invoca y el agua que devuelve se interpone la figura crucial del hermano, coordenada moral y destinatario de esta oscilante letanía. Sin mayores aspavientos y con notable constancia, Tedi López Mills ha ido levantando una obra poética sin concesiones, fiel al rigor de su voltaje intelectual y al mismo tiempo arriesgada, exploradora.