La sociología ha sido uno de los más audaces y desafiantes saberes que han acompañado a la modernidad. Se daba un doble proceso: de compromiso con los valores, visiones, proyectos de su entorno, y de crítica a esos mismos compromisos. A través de esa forma de producción y crítica, la sociología encontró un medio muy eficaz de extenderse a América Latina y a México. Al igual que en la sociología europea y americana su fortaleza fue su debilidad y la fuente de su destrucción. La sobreideologización y la retórica política los devoró. Pero hay quizá una alternativa: una sociología académica sólida que construya una tradición fuerte.