La reciente crisis global, que para algunos autores ha sido tan o más profunda que la de los años treinta del siglo pasado extendida a un importante conjunto de países en el mundo, podría marcar el inicio de un nuevo patrón de acumulación, y como consecuencia un nuevo patrón migratorio que respondería a las exigencias de los nuevos mercados laborales, conceptos que se encuentran a debate entre los autores del presente libro. Destaca un análisis histórico que sirve de marco para conocer cómo Estados Unidos se desarrolló hasta ser una potencia hegemónica y el papel que desempeñaron los países periféricos como exportadores de materias primas, así como la forma como se articularon los flujos migratorios al responder a los intereses de las corporaciones trasnacionales Se observa el estudio de la relación México-Estados Unidos en un escenario de crisis bajo la posición diversa de los autores lo que enriquece la discusión acerca de sus causas y posibles formas para enfrentarla, así como sus efectos sobre los mercados de trabajo y los flujos migratorios a los que se encuentran articulados internacionalmente.