En el país se organiza la rebelión, los anarcosindicalistas preparan el ingreso del proletariado a la vida pública, los campesinos van aclarando sus agravios con palabras antes no usadas, cunden los clubes antirreeleccionistas, y se aguarda el estallido. De modo estricto las fiestas del Centenario son un exorcismo grandilocuente, el ritual que acude al derroche con tal de impedir las transformaciones y en ese ámbito la Crónica es el texto donde en 1911 se refugia la esperanza ya sólo radicada en fotos y palabras. Carlos Monsiváis.