Al anochecer, cuando creen que nadie los ve, los muñecos salen de la caja de muñecos y hacen lo que mejor saben hacer: jugar. Pero como por la noche todos duermen, ellos deben aprender cómo comportarse. Además de enseñar esta importante lección, el cuento aguarda una sorpresa: sólo al final del cuento y gracias a la cuidadosa observación de las ilustraciones, los lectores podrán descubrir quién es el narrador.