Este es el libro de un lector, de un lector mal organizado y con mala memoria. Por ello he necesitado reunir y fotocopiar un puñado de textos que a lo largo de más o menos cuatro años me acompañaron en varios momentos de la vida, buenos y malos, claros y oscuros, contando los días como páginas que pasaban ante mis ojos, en silencio. Decidí reunir estos fragmentos con fotos y dibujos archivados en mi casa para crear una especie de álbum de familia, de una familia ausente, nunca realizada; fantasmas rememorados con imágenes que casi no dicen o comentan nada. De alguna manera esas imágenes me evocaban cierta conexión emocional encontrada en las líneas de las páginas. Para invocar a los fantasmas que aparecen en las fotografías, además le pedí a Guillermo Fandanelli que escribiera pequeños textos libres que hablaran sobre ellas. No es culpa de los autores de todas estas líneas y páginas si no se logra una empatía entre ambas miradas, porque siempre hay algo de extravío, de torpeza en lo que vemos, en la forma en que nos acervamos a lo que nos interesa, a lo que amamos; al menos es en mi caso.