Pensé que el anuncio de su muerte era parte de un juego macabro pero pasajero pues todos sabemos que hay una distancia abismal entre la intención y el acto, pero la mirada de su padre no se arrepintió en el camino a pesar de que le perdió y se le vio aterrorizado en aquel lapso. Papá tenía miedo de vivir que pánico a morir. Sin duda tuvo tiempo de reflexionar y tomar la decisión, pues definitivamente todos sabemos que es mucho más largo vivir que morir, para vivir se requieren años, para morir instantes.