No hay duda de que estamos en una sociedad superconectada. Las redes de información cubren en forma creciente un mayor espectro de actividades, vínculos, medios. Los mensajes alternan entre líneas de teléfonos fijas, celulares, contestadores, correos electrónicos, páginas web... Y mientras los cables comienzan a desaparecer en la nueva sociedad wireless, los hilos de la comunicación formatean las relaciones humanas de un modo completamente original y complejo. El campo de lo virtual conforma nuevos espacios y plantea paradójicas relaciones con quienes lo habitamos, reconfigurando los sistemas y modos de comunicación interpersonales.