Esta obra versa sobre el fenómeno de los caudillos orientales de Yucatán, especialmente de Santiago Imán, a partir de la revolución federal de 1839 y durante la coyuntura separatista que le siguió, así como sobre su relación con los huites -cimarrones y pobladores mayas que habitan en la montaña alta del nororiente peninsular- y su irrupción en la escéna bélica, política y social yucateca de la década de 1840.