Para Séneca la filosofía es un asunto fundamentalmente práctico, cuyo principal objetivo es el de encaminar a los hombres hacia la virtud, instruyéndoles el conocimiento de la naturaleza del mundo y de el lugar que ocupan en él para que sean capaces de dirigir sus vidas de acuerdo con la voluntad divina, a través del esfuerzo de obrar y pensar rectamente.