Si se nos preguntara qué es la democracia, probablemente nos costaría definirla, como suele ocurrir con casi todo aquello que nos es familiar. Tal vez daríamos una respuesta escolar: es el gobierno del pueblo. Sin embargo esta definición supone premisas y consecuencias relevantes, porque implica asumir un rol consciente y una exigencia activa al delegar el poder en quienes nos representan.