A raíz de la reforma constitucional del 24 de febrero de 2017 y de las reformas de la Ley Federal del Trabajo del 1 de mayo de 2019 surgió un nuevo modelo de sindicatos. Hasta ahora, los trabajadores no han visto a sus líderes como aliados suyos, sino de los patrones. En lo sucesivo, los sindicatos deberán estar realmente al servicio de los trabajadores. Las organizaciones sindicales deben democratizarse. Por otra parte, en adelante, los trabajadores darán sus cuotas al sindicato que ellos deseen o no entregarán nada a nadie. La directiva de los sindicatos debe rendir cuenta completa y detallada a sus agremiados de la administración del patrimonio sindical y de las cuotas de los trabajadores. Ahora, para solicitar la creación y la revisión de los contratos colectivos, las directivas sindicales deben comprobar su nexo con los trabajadores a través de la constancia que sobre la afiliación de cada uno de ellos les extienda el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral. Estas reformas también se ocupan del establecimiento de los tribunales laborales del Poder Judicial de la Federación y de las entidades federativas, que conocerán de la resolución de los conflictos de trabajo. Antes de acudir a los tribunales, los trabajadores y los patrones deberán ir a una instancia conciliatoria. En el orden local, la función conciliatoria estará a cargo de los centros de conciliación que se instituyan en los estados. En el ámbito federal, la función conciliatoria caerá en manos del mencionado Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, que tendrá bajo su responsabilidad el registro de la totalidad de los contratos colectivos de trabajo, las organizaciones sindicales y los reglamentos interiores de trabajo, así como de todos los procesos administrativos relacionados con ese registro. Se espera que las sucesivas ediciones de este libro se ocupen de los efectos de estas reformas del derecho colectivo y del derecho procesal del trabajo, pues las correspondientes a la Ley Federal del Trabajo tardarán aproximadamente cuatro años en aplicarse. Los principios de justicia social conquistados por los trabajadores pueden aumentar, pero nunca disminuir, con base en la progresividad de los derechos humanos, esencia histórica del derecho del trabajo mexicano y ahora, desde 2011, bandera de los trabajadores enarbolada por el artículo primero de la Constitución. Justicia social que, esperamos, pronto sea una realidad en nuestro país.