En México durante más de 7 décadas opero un sistema presidencialista respaldado por un partido Político hegemónico que de facto dejo de lado los principios democráticos y de división de poderes. Desde 1977 y hasta 1997 dicho sistema se dejó atrás mediante lo que se conoce la transición democrática que incluso permitió la alternancia en las elecciones presidenciales del 2000.