Como Coahuilense, y en mi calidad de servidor público, he tenido la oportunidad de conocer y de vivir la grandeza, las virtudes y las fortalezas de mi estado. Sin ermbargo, esa experiencia también me ha permitido aquilitar las carencias, debiilidad y problemas que aquejan a nuestro país en general, y a Coahuila, en particular. Durante mi mandato como gobernador del estado de Coahuila de Zaragoza, instrumenté políticas públicas e impulsé iniciativas legislativas para combatir prejuicios ancestrales violatorios de los derechos humanos de mis conciudadanos.