El libro presenta un conjunto de reflexiones a partir de dos experiencias, el Museo del Barro en Asunción y el Micromuseo en Lima, que emprenden la tarea de levantar un museo en función de sus propios contextos, tiempo antes de una profusa validación de la diversidad cultural. Cada una de ellas contribuye, a abrir brechas de diferencia y pensamiento crítico en sus respectivas escenas, desarrollando prácticas alternativas de musealidad que desafían los mandatos clausurados de la modernidad occidental.