FRANCISCO DE JESUS ANGELES CERON
Y si monsieur Descartes pudiese encontrarse de nuevo con monsieur Pascal, como aquella mañana del 24 de septiembre de 1647 en el convento de los Mínimos, en París, y conversar entonces con la elegancia del gentlemen y con la agudeza del filósofo que se retira del bullicio y los caminos andados para abrir él mismo también sus propias opiniones.