"¡Guillermo, ven! Han venido Isabel y Enrique a jugar contigo. Pero no pueden salir. Va a llover". A ellos eso no les importó, porque sin salir de su casa vivieron las aventuras más divertidas y peligrosas que jámas puedas imaginar.
Sin salir de casa se puede vivir una aventura fascinante. Sólo hace falta poner en marcha la imaginación, dar un uso distinto a los objetos y convertir lo cotidiano en algo mágico.