A casi ciento cincuenta años de su creación, esta peculiar muestra del ingenio irónico español mantiene plena vigencia para los lectores iberoamericanos. La perspicaz y cáustica pero saludable expresión es un recurso cuya efectividad llega a superar a la de un discurso grave y concienzudo. Carlos Monsiváis reflexiona en el prólogo sobre los factores que originan el género, ilustra con rimas mexicanas del siglo XIX y explica: ´En su actualidad, reconocemos nuestras herencias fatídicas; en sus juegos de ingenio vislumbramos, no sin sonrisas, nuestras opresiones.´