La intención de Voltaire al escribir esta obra era entablar un diálogo continuo con los lectores, huir de las bibliotecas y entrar en sus casas, sembrar la semilla de la duda en su certidumbre, incitarles a discutir, a no conformarse. Una propuesta que hoy, quizá más que nunca, resulta atractiva y necesaria. Una obra intensamente personal con voluntad de modernidad, fiel reflejo de las ideas y las críticas del movimiento ilustrado.