¿Cómo poner, en pocas palabras, toda la sabiduría, profundidad y sensibilidad acumuladas en una vida? Estas pocas palabras, esta frase, es el aforismo. Pocas son las personas que logran hacerlo. Mada Carreño es una de ellas y se sitúa con humor y alegría en la herencia de Marco Aurelio; su aforismo, a pesar de su hondura, jamás es triste y amargo: conserva esa cortesía del alma que busca gustar porque sabe querer.