El eje argumentativo central de este libro es que la primera persona del singular es una construcción histórica, no una entidad sustancial como la tradición lo creía. Caleb Olvera Romero analiza la obra de los personajes filosóficos más importantes que han hablado del yo, y sobre todo, expone las condiciones que se necesitaron para ir creando el significado de dicha partícula. Su objeto principal es mostrar cómo la primera persona del singular ha adquirido sentido dentro de la tradición filosófica, y sobre todo, cómo las críticas que contra él se dirigen han invalidado la idea de que el yo es un homúnculo.