Comer es un fenómeno social y cultural, donde se distinguen los comportamientos alimentarios, modelos que tienen una relación directa con el gusto y el sabor, con la costumbre y la herencia culinaria, así como con el medio ambiente más que con la idea racional de alimentarse para nutrirse; comer también es un signo de distinción, un elemento de identidad cultural, de pertenencia a un grupo social y a un estrato económico; y finalmente, los modelos alimentarios son signo de supremacía cultural. Si se habla de conquista militar y espiritual, también es pertinente considerar una conquista culinaria y la sobrevivencia de productos que se adaptaron al nuevo orden social. Los indígenas no se limitaban a consumir maíz, chile, frijol y calabaza, sino también carne de cuadrúpedos domesticados y granos europeos, adoptando y reformulando las técnicas culinarias; mientras, los españoles elegían algunos productos autóctonos como el maíz y el pulque.