Jean Dézert es un individuo melancólico que, aquejado de una falta atroz de imaginación, se aburre mortalmente. Ya empezaba a resignarse a su propia mediocridad cuando, un domingo, como para intentar distraerse, decide seguir los consejos de los folletos publicitarios que le entregan por la calle: toma un baño caliente con masaje, almuerza en un restaurante vegetariano antialcohólico, y finaliza la jornada asistiendo a una conferencia sobre salud sexual amenizada con una velada musical. Es entonces cuando aparece la pizpireta y alocada Elvire Barrochet, que le aborda en pleno Jardin des Plantes para hacerle la vida imposible.