Isabel tiene mucho sueño y se quiere ir a la cama, pero no encuentra su almohada. La busca por todas partes, ¿quién la tendrá? ¿Rapunzel o Cenicienta? ¿O quizá Caperucita? Seguro que el genio de la lámpara de Aladino la encuentra.
El libro apela a un lector activo que va construyendo el significado que tiene la almohada para la protagonista, elaborando así las posibilidades del mundo sensible infantil. Mundo que se apoya en el lenguaje poético de la autora.