El concepto de adulto necesitado de educación está construido socio históricamente y, en este proceso constructivo, es preciso tener en cuenta que el conocimiento académico de las necesidades educativas del mundo adulto se asocia a los resultados de investigaciones. Por regla general, la iniciativa o el impulso para emprender una investigación suele provenir de contextos institucionales, siendo su propósito servir para la toma de decisiones desde los ámbitos político o administrativo.