Entre los muchos libros sobre cómo escribir una obra teatral que han aparecido a lo largo de los años, ha habido pocos que intenten analizar los misterios de la construcción dramática. El camino que presenta Lajos Egri en su texto es el de la vivisección de los órganos vitales que, según él, dan vida al organismo de la obra dramática. Este proceso destaca tres ejes fundamentales: el de la premisa, como una de las herramientas fundamentales para el dramaturgo, consistente en la elaboración de una tesis que deberá ser demostrada en términos de conducta humana a lo largo de la obra; el del personaje, planteado como el corazón o núcleo de cualquier drama, pues toda buena escritura dramática gira alrededor de la gente y sus relaciones, lo cual sirve para hacer avanzar la historia y darle vida, así como para comprender los motivos humanos; el tercer eje fundamental es el conflicto, y al respecto nos habla de sus características y de los distintos tipos que existen, además de dar pistas para descubrir las causas de una obra tediosa o afortunada, dependiendo del tipo de conflicto que se utilice.