De pequeño, Janusz Korczak deseaba ser rey y crear un mundo mejor para los niños más necesitados. Aunque nunca perteneció a la realeza, Korczak dedicó su vida a cambiar el destino de muchos niños. Además de ser doctor y escritor, fundó un orfanato en el que los niños establecían las reglas y publicaban un periódico semanal. Corrían tiempos difíciles y los habitantes del orfanato tuvieron que abandonar su hogar cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la política antisemita del nazismo no logró impedir que Korczak continuara su labor y permaneciera con sus niños hasta el final.