La familia es la fuente insustituible de donde surgirá la civilización del amor reclamada con insistencia por Pablo VI y por Juan Pablo II.Hay que decirlo muy alto: si tal renovación deja civilización no brota de ella, de la familia, no brotará en absoluto; la revolución que se está fraguando, que debemos fraguar a las puertas del tercer milenio,o será familiar o simplemente no será. Y, en este sentido, resulta del todo resolutiva la afirmación ya famosa del Romano Pontífice: ´Cual es la familia, tal es la nación, porque tal es el hombre´. Estas palabras guían el desarrollo de este libro.