Este brillante relato nos permite atisbar, a través del retrato de un personaje singular, el mundo curioso y pintoresco de los bibliófilos del París decimonónico. Octave Uzanne (1851-1931) fue un insigne bibliófilo y hombre de letras francés. Su erudición y su pasión por los libros -tanto por su contenido como en su condición de objetos bellos- se manifestó, entre otras cosas, en la creación de varias revistas de bibliofilia.